Rompecabezas vital

El Diccionario de la Real Academia Española define como problema: Conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin. Tras leer esto me queda claro que la vida es definitivamente un problema.

Matrioskas. Niveles de información complejizados. Cuando crees que ya has pasado el bache, cuando terminas de resolver el enigma, cuando el nubarrón deja pasar los rayos de sol PAM! una nueva complicación, una nueva traba, una nueva matrioska más pequeña. Porque puede que sí, que la vida sea eso, una carrera de obstáculos, dónde no hay fin ni comienzo.

¿Dónde empiezan los problemas? Pregunta que evoca algo así como “¿Qué fue antes la gallina o el huevo?”. Quizás los problemas sean como la energía, que ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Quizás nosotros seamos meras marionetas que nos movemos bajo hilos invisibles de colapso en colapso; porque claro, si la vida es un problema en sí, ¿cómo no toparte con él?

Después de la tormenta siempre llega la calma, pero claro, tras la calma vuelve el temporal. Marejadilla, a veces solo nubes, a veces tormenta de rayos y truenos, a veces todo está gris. Vivimos en ese continuo vaivén, esa espiral que nos conduce una y otra vez al mismo punto. El punto de mira. Narcisismo. Todo tu mundo es un problema, y todo problema es un mundo. O no. Hay algunos livianos como pluma que mece el viento, esos de los que sales airoso con un grácil movimiento. Conocimiento, saber actuar. Experiencia. A veces no es suficiente. Ante situaciones que se nos escapan de nuestras surcadas manos no tenemos escapatoria. Nos hacemos pequeñitos como pulgas atrapadas en una diminuta opaca caja. No ves la salida y olvidas que toda caja tiene tapadera. Contenido en continente. Todo se puede vaciar.

Nos gusta sentirnos importantes, y una forma de hacerlo es magnificando nuestros rompecabezas. A veces adrede, a veces a tientas. A veces buscamos problemas, y otras tantas nos buscan ellos. Polos imantados que por leyes físicas siempre se han de atraer. Las vicisitudes nos consumen, nos amargan, nos atrapan en una tela de araña que las circunstancias van tejiendo. Es complicado colarse por el hueco y salir airoso, y es lo más probable que la araña te acabe comiendo relamiéndose con su tela.

Llanto profundo, hiperventilado, te ahogas. Quieres maldecir a todo pulmón, y que tu clamor barra un radio infinito. Quieres gritar y no te sale la voz. Quieres calmar tu rabia y nada te ayuda. Quieres llorar y no te nacen las lágrimas. Quieres parar esa condenada canción de la radio melancólica que te quema por dentro. Quieres dormir y no te deja el dolor. Quieres una razón y no encuentras ni una mísera explicación. Quieres. Quieres. Vuelves a querer. Que pare, que cese. Que ya no puedes más. Vacaciones y relax. Un billete a ninguna parte. Una lobotomía quizá…

¿Cómo apreciaríamos la tranquilidad de sentirte relajado? ¿Quién buscaría la felicidad si no hay nada que se la arrebatara? ¿Quién lucharía por sus sueños si ya la vida lo fuera? ¿Qué sentido tendría brindar tu mano al necesitado si no tuviera carencias? ¿Para qué buscar una superación si no hubiera nada que te preocupara? Somos entonces beneficiarios y víctimas, a partes iguales. Por eso la vida es tan complicada, porque nosotros no somos sencillos. Y quien lo sea que lo estudien; porque quien sepa salir del eterno y grácil bucle que la vida nos propone, quiero que me de la receta.

 

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Vía: Lover of Beauty http://loverofbeauty.tumblr.com/post/113095297558

 

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